22 de noviembre de 2011

Cap. 54 Sin vuelta atrás.

POV Sara
Indecisa por naturaleza, a veces un armario enorme no me bastaba para tener claro qué ponerme. De hecho, solo me lo dificultaba más. Aún faltaban dos horas y mi cuarto era una escampada de prendas tiradas por toda la cama y el suelo. Lo más fácil era haberlas guardado tras habérmelas probado – porque ahora tendría que recogerlo todo–, pero los nervios ni siquiera me permitían actuar con un mínimo de inteligencia. Me temblaban las manos.
A mí nunca me tiemblan las manos.  Nunca.
Sabía que era estúpido ponerse nerviosa por algo así. Era estúpido ya que ni siquiera era algo muy serio, tan solo quedar para vernos de nuevo –fuera de un ascensor –. Era estúpido ponerse nerviosa por ver a la persona con la que más confianza y complicidad había tenido jamás. Conclusión: soy estúpida. De todos modos, me bastaba con ser una estúpida feliz.
¡Por fin! Tenía el conjunto perfecto para esta noche. Tampoco sabía adónde me llevaría, pero como nadie podía vernos supuse que no debía ir muy arreglada. Además… era Lucas.
Un par de sandalias de color marrón claro trepaban desde mis pies hasta quedarse a mitad de camino entre las rodillas y los tobillos. Una falda con ligeros volantes, alta y corta mostraba mis largas piernas bronceadas por el sol californiano  hasta ceñirse en la cintura con un cinturón ancho y elástico del mismo tono marrón que las sandalias. Bajo este, salía una camiseta básica ajustada de color negro que contrastaba perfectamente con las flores de tonos beige y anaranjados que lucía mi falda. Sobre la camisa destacaba una cadena larga acabada en un par de plumas de los mismos tonos que las flores. Como de costumbre, dejé mi pelo suelto y natural, dejando a los largos y ligeros bucles campar a sus anchas. Respecto al maquillaje, me limité a resaltar mis ojos con un lápiz negros y un poco de rímel acompañado por una suave capa de base. Escoger el bolso fue tarea fácil. Cogí uno pequeño que colgaba largo del color de las sandalias y el cinturón. Metí en él mi móvil, las llaves, el monedero y un brillo de labios. Lista.
Puntual como un reloj, a las 9 oí la verja de mi casa abrirse y el ruido de una moto. A los pocos segundos alguien llamaba a mi timbre. Me ahuequé el pelo frente al espejo de la entrada y abrí la puerta con las manos sudorosas.
Se me cortó la respiración al verlo en mi porche, frente a mí, iluminado por la luz de la luna llena. No me cabía la menor duda de que cualquier chica se le hubiera quedado mirando pasara por donde pasara. Una camiseta blanca de manga corta marcaba cada músculo de su cuerpo perfecto junto a unos oscuros y anchos vaqueros desgastados. Su pelo oscuro y liso, siempre algo despeinado. La luz de la luna resaltaba sus intensos ojos verdes e iluminaba sus facciones, que habían abandonado todo rastro de inocencia hasta tornarse más maduras y atractivas. Sus labios rosados me hacían muy difícil el no saltar a probarlos. 
Éstos se moldearon en una dulce y esplendorosa sonrisa.
-          Eres preciosa.
Un chico normal, en una cita normal, hubiera dicho “estás preciosa”. Sin embargo, conscientemente, él me había llamado a preciosa, no a mi aspecto de esa noche.
Noté como acto reflejo me ruborizaba.
-          Gracias – dije esbozando una amplia sonrisa.
Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. Tuve que emplear toda mi fuerza de voluntad para separarme de nuevo. El contacto de su piel bajo mis labios era eléctrico y adictivo. Me hubiera quedado por siempre así, disfrutando del dulce y natural aroma de su piel.
-          ¿Vamos? – Dijo extendiendo el brazo, invitándome a salir.
Yo cerré la puerta detrás de mí y ambos caminamos hasta la moto. Había un gran bulto enganchado a la parte de detrás.
-          ¿Qué es eso? – pregunté señalándolo.
-          Nada – se limitó a decir esbozando una sonrisa traviesa y subió a la moto.
Lo imité y me subí detrás de él.
-          ¿Adónde vamos?
-          ¡Ah! Sorpresa.
Mick, el guardia, abrió las puertas y salimos rumbo a nuestra primera cita – después de tres años y sin saber si lo era –. Al cabo de un rato estábamos en la Pacific Coast Highway. No sé exactamente cuánto tiempo pasé en la parte trasera de su moto hasta que, al final, llegamos.
Tenía la boca abierta cuando bajé al suelo de nuevo.
-          ¿En serio? – Dije emocionada.
Se limitó a esbozar una sonrisa que hizo que me temblaran las piernas.
-          Espera aquí un momento.
Tras decir esto, cogió la gran bolsa de la moto, se la cargó a la espalda y bajó a la pequeña cala que se extendía bajo nosotros, dejándome sola.
Aproveché ese ratito para mandarle un mensaje a Leah que decía: “Estoy en una cala desierta…”. A los diez segundos ya tenía una respuesta: “Oh, qué mono. ¡Yo quiero uno! ¡Y MÁS TE VALE QUE ME LO CUENTES A TODO DETALLE CUANDO VOLVÁIS! Bueno, a no ser que te lo beneficies. Entonces, a no ser que quieras, no hace falta que me cuentes detalles.”
Leah…  fue mi único pensamiento.
A los pocos minutos Lucas regresaba de nuevo con las manos vacías. Mi cara debió mostrar la confusión, pero él la eludió y me tendió la mano.
-          ¿Vienes?
Tomé su mano. Entonces me di cuenta de cómo anhelaba el tacto y la electricidad  de su piel rozando la mía.
Bajamos un estrecho sendero que nos condujo a la playa abierta. Las montañas cernían de manera imperial sobre la limpia arena y las cristalinas aguas. La luna se reflejaba sobre el mar creando miles de destellos entre el agua calmada que se precipitaba suavemente sobre la orilla. Me descalcé permitiendo que mis pies juguetearan con la fina y pulcra arena.
Era la noche perfecta, el lugar perfecto y el chico perfecto.
-          Lucas, esto es… – Me dispuse a decir.
-          Espera, aún no hemos llegado – me interrumpió.
De nuevo, me dirigió entre la arena hasta adentrarme un poco más en un iluminado hueco entre las majestuosas rocas. Era como una cueva abierta a la orilla. Desde allí se podía ver el agua, la luna, las estrellas y – contando la posibilidad de que alguien lograra llegar a esa cala perdida – nadie nos vería.
Pero, lo que realmente me dejó sin palabras, fue el interior del cobijo. Una manta enorme y gruesa de color beis se entendía sobre la arena ocupando casi todo el espacio de la cueva. Una decena de velas blancas repartidas por los bordes ayudaban a la iluminación y a dar un ambiente romántico y apasionado. En el centro, una cesta de picnic medio abierta coronaba el lugar.
Me llevé las manos a la boca intentando recuperar el habla.
-          Es… es… – suspiré –. Nunca jamás había hecho nadie algo parecido por mí.
-          Bueno, yo tampoco pensé que lo haría por nadie – dijo él sonrojado, frotándose el pelo con una mano –.
-          Pero, entonces… ¿es una cita?
-          No podía desperdiciar una oportunidad así – bajó la mirada –. ¿No quieres que lo sea?
Me mordí el labio inferior.
-          Pues, después de tres años, ¿lista para nuestra primera cita?
-          Siempre lo he estado.
Tiré mis zapatos y caminé sobre la suave manta de picnic. Me senté en el centro, junto a la cesta y la abrí. Él hizo lo mismo y pronto lo tenía sentado a mi lado. Saqué un par de platos y dos vasos de plástico. Los alcé en el aire con aire interrogativo.
-          Lo siento – dijo él –. No me fiaba de traer unos de verdad.
Reí un poco y dije:
-          ¿Ponemos la mesa y damos un paseo? Aún no tengo hambre.
-          Claro.
Tras dejar todo preparado, salimos a dar un paseo por la orilla. Uno junto al otro, sin llegar a darnos la mano.
-          Así que – comencé –, no hubo ninguna después de Naiara.
-          En realidad, no hubo ninguna después de ti – procure en vano controlar mis pulsaciones –. Lo de Naiara fue una estupidez para tratar de aliviar el dolor, y ambos lo sabíamos. En estos tres años he estado con algunas chicas, pero nada serio. Todo pasajero. Sabía que no lograría sentir lo que he sentido contigo.
Se guardó un leve silencio hasta que él prosiguió.
-          ¿Y tú? ¿Qué pasó con el americano al que escogiste?
-          Bueno – hora de explicar las cosas –, no lo escogí. Jamás lo escogí – el me miró sorprendido –. En cuanto regresé a España y nos encontramos de nuevo, me di cuenta de que a él le quería, pero era algo insignificante comparado con lo que sentía por ti – ¿sentía? –. Ni siquiera me plantee lo de escoger. Sabía perfectamente a quién amaba y a quien había amado siempre – No sé de dónde saqué el valor para decir eso –. Cuando me dijiste que querías continuar con Naiara y te enfadaste conmigo, me dije que lo mejor sería borrarme del mapa y dejarte ser feliz como tú quisieras. Aún sabiendo, que jamás podría encontrar a alguien que me hiciera sentir como tú.
La situación comenzaba a ponerse crítica. Mis ojos, por primera vez en mucho tiempo, volvían a estar llorosos. Había cambiado, yo ya no lloraba por estas cosas. Sin embargo, me era imposible evitarlo.
-          Después de él, también estuve con algunos chicos. El año pasado estuve con uno unos meses. Fue absurdo. Sabía que me engañaba a mí misma. Esperaba absurdamente poder encontrar a alguien como tú, a pesar de saber que era imposible. Ahora estás aquí – bajé la mirada a mis pies acariciando las ligeras olas –.
-          Ya que estamos confesando, en realidad, no vine solo por la beca. Es decir, sí, pero hay algo más – se pasó las manos por el pelo –. Cuando te marchaste, no me recuperé. Estaba enfadado conmigo mismo y con el mundo en general. Quería dejar de pensar en ti y me volqué en el fútbol y en los estudios. Entonces mis padres orgullosos por mis notas me hablaron de la universidad, de solicitar una beca. Luego se me ocurrió que podría solicitar una para venir aquí. Me consideraron un loco, pero yo me esforcé más que nunca. De repente, todo cambió. Pasé de estudiar para olvidarte, a estudiar para encontrarte. Increíblemente, la conseguí. Aún así, sabía que las posibilidades de encontrarnos en una ciudad tan enorme eran remotas. Pero, de todos modos, me convencí diciéndome que lo haría por mi futuro y lograr ser un buen arquitecto. Prácticamente, verte lo consideraba ya solo un sueño inalcanzable cuando te encontré.
-          Entonces – no sabía si decirlo, pero Lucas me provocaba una sensación de comodidad increíble… como si pudiera decirle cualquier cosa –, en estos tres años…
-          No te he olvidado – me interrumpió mirándome a los ojos –. Claro que no. Y ni siquiera creo que pueda hacerlo nunca.
La sensación de no recordar cómo respirar me alcanzó de nuevo. Incluso llegué a plantearme si era real o era tan solo una fantasía provocada por mi anhelo por él en estos años.
Como si me hubiera leído el pensamiento, se paró delante de mí y me cogió de la cintura. Como si quisiera hacerme saber que sí, era real.
-          Sara, necesito saber si me has olvidado – prosiguió –. Si solo soy un estorbo para tu nueva vida, dímelo y esta será nuestra última cita.
Mi cuerpo luchaba por decidirse entre la ilusión, la emoción, la tristeza y la frustración. La frustración me dominó por completo e intentando retener las lágrimas golpee su pectoral. Agaché la cabeza tapándome el rostro con mi pelo. Él me soltó las caderas confuso.
-          No puedes hacerme esto – dije en tono entre furioso y melancólico–. No puedes aparecer después de tres años y volverme totalmente loca. Odio que vengas y cambies mi vida por completo. Lo odio porque significa que tengo que admitirme a mí misma lo que siento y de repente mi mundo vuelve a girar en torno a ti. Pero lo que más odio, es que no mereces esto. No creo que pueda darte lo que quieres. No puedo darte una relación normal. Tan solo ir escondiéndose. Sé que mereces algo mejor. Algo normal que te haga feliz.
-          ¿Es que no has oído nada de lo que te he dicho? ¿A caso he dicho que quiera algo normal? ¿A caso he dicho que quiera algo que no seas tú? ¿A caso he dicho que no seas tú la única que me hace feliz? – Me sumergí es ese mar esmeralda y sentí un cosquilleo por todo el cuerpo –.  No quiero perderte de nuevo, Sara. Me da igual si tengo que esconderme. Me da igual siempre que esté contigo.
Mis latidos estaban descontrolados. Sentía que el corazón iba a traspasarme el pecho en ese momento. Aún así…
-          Pero… – comencé a decir.
Me vi interrumpida. De repente, una descarga eléctrica recorrió cada rincón de mi ser. Sus deliciosos y rosados labios se habían posado sobre los míos y se movían a un ritmo descontrolado. Era como si mil mariposas hicieran cosquillas por todo mi cuerpo, como si hubiera sido transportada a algún lugar fuera de este universo. Pasé las manos por su cabello oscuro y alborotado y él me agarró de las caderas, estrechándome todo lo posible contra su cuerpo. El ritmo aceleraba apasionadamente y era capaz de sentir y saborear su lengua jugando con la mía. Sentía su corazón latiendo desbocado junto al mío.
No lograba concebir la idea de cómo había pasado tanto tiempo sin esa sensación y no haber muerto en la espera.
Con la respiración agitada nos separamos unos milímetros y me besó la nariz.
Por fin, fuimos a comer. Tumbados sobre la lona, devoramos la comida entre carcajadas, sonrisas y chocolate en mi nariz.
Lucas apartó la cesta hasta tirarla de la manta. Se sentó junto a mí, ambos mirando la luna reflejada en las olas del mar.
-          ¿En qué piensas? – Me preguntó.
-          No quiero que esta noche se acabe nunca.
-          No puedo hacer que sea eterna, pero en esto momento, puedo hacerte sentirla eterna.
Me apartó un rizo claro de la cara y me tomó el rostro hasta fundir de nuevo nuestros labios. Sin poder evitarlo, acabamos tumbados sobre la manta. Él estaba sobre mí.
Por un momento paró y se separó escasos centímetros, mirándome a los ojos y haciéndome enloquecer. Sus ojos brillaban y me miraban con felicidad.
-          ¿Qué? – dije sonriendo.
-          A parte de que eres preciosa – hizo una breve pausa sonriendo –, te quiero.
Ya no había vuelta atrás. Una vez escuché esas palabras supe que ahora toda mi vida colgaba en sus manos. Me sentía como no me había sentido en muchísimo tiempo. Estaba feliz, alegre, eufórica. Podía haberme puesto a gritar en ese momento.
Desencadenando todo mi amor por él volví a acercarme a su rostro. Y me perdí con su lengua. Le ayudé  a quitarse la camiseta, él hizo lo mismo. Pronto, en el calor del verano, la excitación nos condujo a llevar solo la ropa interior. Él recorría todo los rincones de mi cuerpo con sus manos y yo besaba sus abdominales esculturales. Hasta que ya nada nos privaba de observar  el cuerpo del otro.
Finalmente, nos dejamos completamente llevar por la pasión y los sentimientos, y entregué plenamente mi cuerpo a él.



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Queridísimas grandes personitas que leen,
Espero no haber sido la única que a adorado enloquecidamente este capítulo. Espero que hayáis disfrutado tanto leyéndolo, como yo escribiéndolo. Es uno de mis favoritos.
Lamento el retraso. En estas semanas tengo todos los exámenes ya finales de esta evalucación lo que me acapara totalmente. También, pude haber publicado antes dividiéndo el capítulo en dos. Pero no quise, quería que este capítulo fuera especial y hacerlo perfecto. Ojalá penséis que ha merecido la pena...
Un placer escribir para vosotros.

¡Acepto comentarios y likes encantada!
Vuestra mayor fan,

15 comentarios:

NONI TRU dijo...

me moriii! (otra vez, por que siempre me asesinas con tu novela?) auchhh! me golpee el dedo pff... ahora de vuelta a lo que decia:
como te atreves a matarmeee? sabes que mejor sigue matandome si no muero en cada capitulo no seria divertido

ja! sabia que se extrañaban! no pueden vivir separadoooos! awww! que ternuraaa :3

pero en medio de cada cosa que sara decia yo sentia que iba a decir que se llamaba sean y que lucas se iba a quedar :O y se iban a pelear por... no se que tiene eso para que se peleen pero crei eso :P

mugre lucaaas! por que es tan bello aun sin que pueda verloooo? claro esta la foto, pero no voy a leer y ver la foto al mismo tiempo :P

sigueeeeeeeee!!

por cierto, perdon por no haber comentado yo tambien estoy en epocas de evaluaciones me estan lloviendo los proyectos, encima de las tareas y empalman todo para las mismas fechas uff... con decirte que tengo que hacer la estructura de un puente, no se que tiene que ver eso con fisica pero ya me lo encargaron bueno adioooos!

Camila González dijo...

Es que realmente lo valióoo!... Este capítulo fue... la verdad me quedé sin palabras... fue geniaaal!... asombroso!.. mágico... especial... TODO!... la verdad hace tiempo no había un capítulo tan apasionado y lleno de romance como este... de verdad te pasaste... otra hiciste que cayera dentro de la novela y sintiera como si yo estubiese dentro... de verdad fue muuuuuuy excelentemente bueno este capítulo :D Valió la pena la espera :D ahora esperaré el próximo! :D con las mismas ansias y ganas de siempre! :D

Drєαмyღgιrℓ dijo...

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!!!! Me da un paro de verdad qe si!!! te amo Sara! tu estilo de escritura me atrapa y realmente agradezco el tener internet en la escuelaa yay!!! Ame este capitulo, de verdad que sí :D si que lo amé no puedo esperar al siguiente Continua nena Un beso y suerte en tu vida

Sara L. dijo...

Noni: Millones de gracias, de verdad. En el buen sentido, me alegra mucho asesinarte (nunca pensé que diría eso). ¡Te seguiré matando si me lo pides! En serio, es un verdadero placer y un honor que te guste. Tus palabras significan muchísimo para mí, Noni. Y claro, te comprendo perfectamente. No te preocupes, ya has hecho siempre mucho por mí. Gracias de todo corazón.

Camila: Oh, gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias. Creo que no puedes hacerte ni una remota idea de cuáaaanto me alegra que te guste. Significa MUCHÍSIMO para mí, Camila. ¡Es increíble! Ya no sé ni cómo agradecértelo... Siempre estás ahí, emocionándome con tus palabras y eso para mí lo es todo. De verdad: MILLONES DE GRACIAS, CAMILA.

Kelly: Adoooooooooooro que te guste, de veras. Es increíble... Es todo un HONOR para mí que pienses eso sobre mí y mi escritura. Simplemente es como un sueño, significa tantísimo. Y también, claro está, que disfrutes con lo que hago. Muchísimas GRACIAS, Kelly, por hacer tan feliz a una pequeña soñadora aspirante a escritora como yo.

Alejandro y Pamela dijo...

:O

Simplemente has robado cualquier palabra qe pudiera salir por mi boca.. WOW!

El caap estuvo Increible!!! :O No puedo creerlo aun :O A ellos, la distancia solo les ayudo para darse cuenta qe deverdad se amaban y qe sin importar las circunstancias siempre fueron el uno para el otro! :3' qe romantico! Muero de ganas por saber qe pasara despues.. en el siguiente caap.. cuando Sara le deba decir de su feo "novio falso" hahaha Gracias por publicar! eres una escritora increible.. Saludos xOxO

Abby dijo...

Sin duda alguna esta de maravilla en este capitulo senti 1000 emociones
Felicidades Sara muchisimas felicidades por esto es muy especial
saludos :)

cristi_loquilla dijo...

Me ha encantado el capitulo en serio!!
ha sido precioso :)
Me da penilla Sean, porque me encantaba, pero me gusto mucho que vuelva a estar con Lucas, hacen una muy buena pareja ^^
Publica pronto plis
Besos

dari (: dijo...

:O ! DIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSSSSSS ! me quede con la boca abierta dios x_x
quiero un novio asi :(
hayyy estrañaba leer de nove "/ me hacia mucha falta ahora no estoy castigada :D
pero igual estoy en trimestrales y tengo q estudiar estudiar estudiar ! cuando pueda paso por aki :D
hay sara que hermosoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo este cap ! lo ameeeee horriblemente ! me perdi en el !! espero poder leer el otro :D pronto
sigua asi
AMO TU NOVEEEE AMO CM ESCRIBES
ME ALEGRAS EL DIA

Anónimo dijo...

hayy diossss.siguelaaaa.que me muero sino tengo mi dosis de novela por semana..jajajajja..me encanta..
LA MEJOR ESCRITORA DE BLOG...DEL WORLD JAJAJA :)

Sara L. dijo...

Pamela: No puedes imaginarte cuánto me alegra que te gustara... ¿Gracias a mí? Gracias a ti, muchas gracias. Por TODO; por leer, seguirme, comentar, animarme con tus palabras, darme fuerza para seguir. Te estaré eternamente agradecida. Millones de gracias, Pamela.

Cristina: Es todo un honor y un placer que te gustara, de verdad. Adoro que pienses eso. Intentaré publicar lo más pronto posible. Gracias por tu apoyo, significa mucho para mí, Cristina. Muchas gracias.

Dari: Me alegra muchíiiiiiiiiiiiisimo (y más) que te gustara. Gracias, gracias, gracias.. me haces llorar. Significa TANTÍSIMO para mí, Dari. Creo que no encontraré palabras suficientes para agradecerlo nunca. Tú si que me alegras el día, SIEMPRE, con cada uno de tus comentarios y cada una de tus palabras. ¡MILLONES DE GRACIAS!

Anónimo: Oh, muchísisisimas gracias. Es un placer y un honor para mí que te gustara. Gracias por regalarme tu valioso tiempo en un comentario.. Significa muchísimo, de verdad. Publico pronto. Gracias de verdad.

Mimi dijo...

Saraaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
he quedado así :O fue impresionante ahhhh valió la pena la espera no sabes lo que me ha gustado su primera cita después de tres años!!! además se confesaron sus sentimientos es que son tan monos ♥ Amo a Lucas realmente lo adoro!!! es mi novio ideal XD, me ha causado gracia la primer parte a que chica no le pasa eso!!! es desesperante pero seguro que quedo muy bonita y las palabras de Lucas..... ahhh amé el capítulo.

XOXOXOXO

Mimi ;)

PD: siento comentar tan tarde es que hise algun q otro lio en el colegio y me castigaron :S

Camila González dijo...

Publica Pronto!... <3

Sara L. dijo...

Mimi: No te preocupes, te comprendo. Milloooooooooones de gracias. En serio, tus palabras significan mucho. Es un placer y un honor para mí que te guste y que pienses eso. Espero no defraudarte nunca. GRACIAS DE VERDAD,

Camila: No me odies, ¡por favor! Gracias por todo, Camila. Es increíble saber que tienes ganas de que publique. Gracias.

Jujee. dijo...

AWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW,AME el capitulo.Sara perdon por comentar tarde,pero te juro que pense que lo habia comentado,porque este capitulo ya lo habia leido apenas lo sacaste pero no :_ perdon enserio,es que lo lei desde el celular y me olvide de comentar despues :_
MEEEEEEEE ENCANTO,LO AMÉ! Me encanta Lucas :) es tan lindooo,envidio a Sara.
Me encanto que hayan concretado *_*
ya era hora,ame el capitulo♥
Besoos!

Sara L. dijo...

Juje: Gracias, gracias, gracias, ¡gracias! Por favor, Juje, no te preocupes. Tranquila, no pasa nada cuándo comentes. Es un HONOR y un PLACER para mí. Tus palabras son... ¡increíbles! ¡Un sueño! Que pienses todo eso y que te haya gustado tanto es... pues sí, mi sueño. Gracias de todo corazón Juje, me haces MUY feliz. ¡GRACIAAAAAAAAAAS!